Carlota Pagès-Geli desarrolla nuevos anticuerpos que activan las defensas del propio organismo para que ataquen las células tumorales con más precisión y menos toxicidad.

Carlota Pagès-Geli en el laboratorio de Harvard analizando unas muestras. / CEDIDA

Hacer que las propias defensas del organismo sean capaces de reconocer una célula cancerosa y eliminarla. Esta es la base de la investigación que Carlota Pagès-Geli, una científica de 32 años de Banyoles, ha liderado junto con el investigador brasileño Juliano Ribeiro desde un laboratorio de Boston vinculado a Harvard. El trabajo, publicado en la revista de referencia internacional en el campo biomédico Nature Communications, ha desarrollado nuevos anticuerpos contra el linfoma que han dado resultados prometedores en el laboratorio y en modelos animales.

La clave son los macrófagos, unas células de nuestras defensas que tienen capacidad para eliminar otras. Dentro de un tumor, sin embargo, pueden acabar ayudándolo a crecer. El objetivo de los investigadores es conseguir justamente lo contrario, es decir, activarlos para que ataquen el cáncer.

«Queremos aprovechar que estas células ya están en el tumor, darles esta terapia para que se vuelvan “buenas” y puedan atacarlo», explica Pagès-Geli.

Los anticuerpos desarrollados actúan como una especie de puente entre el tumor y el macrófago y permiten que esta célula del sistema inmunitario reconozca la cancerosa y la elimine.

Atacar el tumor sin dañar las células sanas

Uno de los grandes problemas de muchos tratamientos contra el cáncer es que, además de atacar el tumor, pueden afectar tejidos sanos. El equipo de Pagès-Geli ha intentado reducir este riesgo desarrollando anticuerpos capaces de reconocer dos características de la célula tumoral a la vez. Esto permite dirigir mejor el ataque contra el cáncer y reducir las posibilidades de que también afecte a células sanas.

Después de analizar centenares de posibilidades, los investigadores seleccionaron los anticuerpos que funcionaban mejor y algunos han mostrado resultados prometedores contra el linfoma cerebral y otros linfomas de células B en modelos animales.

La novedad no es utilizar los macrófagos contra el cáncer, una línea que ya se investiga, sino las nuevas combinaciones de anticuerpos que ha desarrollado el equipo y una plataforma que permite encontrar y probar rápidamente nuevas terapias. Parte de los descubrimientos ya han dado lugar a una patente en Estados Unidos.

La investigación, sin embargo, todavía es preclínica. Es decir, estos anticuerpos todavía no son un tratamiento que se pueda administrar a los pacientes. El objetivo es conseguir que los más prometedores puedan llegar a una primera fase de ensayos clínicos.

«Nuestra idea siempre es llevarlo todo a la fase clínica», explica Pagès-Geli. Ahora uno de los retos es conseguir la inversión necesaria para seguir avanzando.

El sistema desarrollado con el linfoma ya se está aplicando también a otros tipos de cáncer, entre los que se encuentran los de páncreas, pulmón y estómago. El objetivo final es encontrar tratamientos cada vez más específicos y personalizados, que aprovechen el propio sistema inmunitario para atacar el tumor.

«Estamos dejando atrás quimioterapias y tratamientos más tóxicos e investigando inmunoterapias que aprovechen las células inmunitarias que ya tenemos en el cuerpo», resume.

De Banyoles a Harvard

El camino de Pagès-Geli hasta Boston comenzó en Banyoles, donde estudió en el Institut Pere Alsius. Todavía recuerda especialmente a su profesora de Biología, Hortènsia Belmonte, como una de las personas que despertaron su vocación científica.

«Es una de las mejores profesoras que he tenido nunca. Supo transmitirme su amor por la biología por la manera en que la explicaba en clase; estudié la carrera gracias a ella».

Su dedicación a la investigación del linfoma también tiene una raíz personal. Su abuelo murió de esta enfermedad cuando ella tenía diez años y, años más tarde, aquel recuerdo pesó a la hora de escoger el campo en el que quería orientar su carrera investigadora.

Estudió Biología en la Universitat de Barcelona y después un máster de Medicina Traslacional en el Hospital Clínic. Posteriormente hizo la tesis doctoral en el Vall d’Hebron Institut d’Oncologia, donde investigaba inmunoterapias para el linfoma cerebral.

Durante el doctorado descubrió el importante papel que podían tener los macrófagos en la respuesta contra este cáncer. Quería profundizar en ello y en septiembre de 2023 consiguió una beca para pasar tres meses en el laboratorio de Kipp Weiskopf, entonces vinculado al Massachusetts Institute of Technology (MIT), en Cambridge, en el área de Boston, y especializado precisamente en el estudio de los macrófagos.

La previsión era quedarse allí solo tres meses, pero aquella estancia dio origen al proyecto que ahora se ha publicado. Pagès-Geli volvió a Catalunya, terminó la tesis y la defendió en marzo de 2025. Dos meses después volvió a Boston como investigadora posdoctoral en el mismo laboratorio, actualmente vinculado a Harvard.

El estudio lo lideró junto con Juliano Ribeiro. Actualmente, Pagès-Geli es la única investigadora posdoctoral del grupo y lidera la plataforma que busca nuevas inmunoterapias contra diferentes tipos de cáncer.

«Aquí lo probamos todo»

Trabajar en Estados Unidos también le ha permitido comprobar una diferencia que considera determinante respecto a la investigación que había hecho en Barcelona: los recursos.

En Catalunya recuerda haber tenido que renunciar a experimentos porque eran demasiado caros o buscar una beca para poder realizar una determinada técnica. En Boston, en cambio, disponen de más tecnología y dinero para probar muchas más posibilidades. «Aquí lo probamos todo y solo nos quedamos con lo que funciona», explica. En Catalunya, en cambio, los presupuestos más ajustados obligan a los investigadores a concretar mucho más los proyectos antes de empezarlos y dejan menos margen para explorar vías que pueden acabar no funcionando.

Pagès-Geli deja claro que la diferencia no es de talento, sino de recursos. De hecho, asegura que muchos investigadores catalanes que ha conocido en Harvard, en el MIT y en otros centros de Boston querrían volver a Catalunya. Pero admite que, profesionalmente, hacerlo ahora podría representar «un poco» un paso atrás por la diferencia de recursos, salarios y oportunidades.

Font original: https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20260928/investigadora-banyoles-lidera-harvard-estudio-134749934